Muy bien.... si empezamos con los deschabes, mi querido “Impostor”, tu bien querido amigo “Simu”, va a contar al mundo “la historia”. Esa historia que entre nosotros, no queremos mencionar. Ese fantasma que pone en riesgo a cada segundo nuestra larga amistad. Ahí va.
“Una amistad de fierro, una de esas amistades del alma que están exentas de riesgo. Una amistad con todas las letras, absolutamente invulnerable. Acorazada de horas, días, meses y años. Templada a fuego. Alhajada de respeto. Inmaculada. Soberbia. Así era nuestra amistad.
Hasta que una “MUJER” fue deseo común. Y todos saben que una mujer en común entre dos amigos, es como una cola con tanga; seduce y separa.
Los diálogos se convirtieron en una kermés de engaños y mentiras. Aunque los dos sabíamos que ese día íbamos a verla. Transcribo una conversación telefónica.
I: -“... ansés?...
S: -“... candámos... ¿Vos?.
I: Nada... miro un rato de tele antes de dormir...
S: Pero... si no tenés tele, y son las 9 de la mañana ¿ mmmmm?
I: Eeeeeeeehhhh.... no, eeeestoy en casa de mi vieja y anoche no pegué un ojo. Ah... se suspendió el Truco de hoy a la noche los chicos no pueden venir...
S: Bueno mejor porque hoy a la noche tengo el cumpleaños de... mi... sobrina.
I: Pero si vos no tenés sobrina... ni siquiera tenés hermanos...
S: Hola ?... Hola ?...
Tututu tu tu tu tu tu tu.......
Esa fue una de las tantas charlas evadiendo confesar la ansiedad por esa mujer.
Después de muchos días cargados de tensión, pudimos llegar a un acuerdo mutuo, jurando no volver a ese lugar. No subir esas escaleras. No abrir esa puerta. No preguntar por Solange. No volver a gastar un solo centavo por sus servicios. Hasta hoy seguimos con la promesa firme. O no? Impostor...